LA SUBLIMACIóN Y LA TERGIVERSACIóN DE LA HISTORIA(II)

LA VERDAD A NUESTRA IMAGEN Y SEMEJANZA.

La verdad es una palabra que como todas puede ser definida desde diferentes puntos y significados dependiendo de los elementos que la involucren. Todos los seres humanos quisieran saber qué es la verdad y la respuesta a ello se ha intentado siempre por teóricos de la semántica,  filósofos, teólogos y teóricos de la lógica, sin una respuesta única, como es de esperar.

Busto de Aristóteles, filósofo e historiador griego, copia romana en mármol del original en bronce del escultor griego Lysippos (  circa 370 B.C. – circa 300 B.C.) 

Si vamos a nuestra propia experiencia podemos, al instante, concluir que lo que para unos es verdad no tiene que ser, necesariamente, verdad para otros.  Lo que nos lleva a la paradoja de que la verdad de unos es la falsedad para los otros.

Una de las proposiciones más antiguas que se conocen de esta contradicción se le adjudica a uno de los enemigos de Aristóteles, el filósofo griego Eubulides de Mileto ( siglo IV antes de Cristo ) cuando supuestamente se le ocurrió plantear:

“Un hombre afirma que está mintiendo.  ¿Lo que dice es verdadero o falso?”

Cuando el hombre se enfrentó, en los inicios de sus tareas de historiador, con esta problemática, comprobó que la historia no era un simple pasatiempos y que existía una necesidad imperiosa de documentar la verdad, pasada y presente. Por lo mismo se denomina también Historia a la etapa posterior al descubrimiento de la escritura y que se extiende hasta nuestros días; por extensión se ha dado en llamar Pre-historia al período anterior a la aparición de la escritura.

El paso de la tradición oral a la escrita, trajo también la aparición del oficio de historiador que se vio ligado a instituciones públicas y al estado, lo que llevó a la historia, poco a poco, a la institucionalización de la documentación obtenida y a transformarse también en una categoría académica. La historia se estaba convirtiendo asimisma en una herramienta que asumiría determinadas y diferentes funciones según su utilización y sus múltiples y variadas clasificaciones: la Historia como ciencia social , como escritura, como disciplina académica, como registro de anales y crónicas de hechos, como metodología de estudio para otras ciencias y combinadas entre si como la geografía, la ciencia política, la economía, la arqueología y la antropología entre otras.

La historia como escritura ha permitido clasificar a la humanidad en dos períodos generales como ya vimos: la Prehistoria considerada como la historia humana anterior a la escritura y la HISTORIA de la humanidad a partir de la palabra escrita. Esta división, aunque un poco artificial, ha permanecido como método de clasificación de las culturas de los pueblos en relación al desarrollo cultural hasta el día de hoy, separándolo en culturas primitivas y la cultura de los pueblos “más adelantados”.

Según muchos estudiosos, discriminatoriamente se aparta de la historia a pueblos y a la inmesidad de la población, que no tenía acceso ni a la escritura ni a la lectura y que por tanto son obviados de los acontecimientos históricos, dándole protagonismo predominante a los grandes jefes militares, políticos, intelectuales y todo personaje de las clases pudientes, adineradas y vencedoras de los conatos históricos. Incluso hasta nuestros días muchos historiadores se preocupan de la desigualdad de los pueblos en la reconstrucción de su historia y cómo registrar la visión de los sometidos fuera de la óptica colonizadora.

Por su etimología, la palabra historia se deriva del griego y significa investigación, información, y lleva en su propia entraña la necesidad del no conformismo con las fuentes, el deber, si se pretende ser rigurosos, de documentarla, de investigarla y de encontrar en ella la Verdad, término difícil, resbaladizo y escurridizo por si solo y,  si incluimos en la ecuación al Tiempo, ese señor viejo de alas enormes y con un reloj de arena en su mano siniestra que, como nos lo presenta Francisco de Goya, pretende arrastrar a la noble VERDAD hasta la madre HISTORIA, para que esta última la documente, la escriba y la preserve para las generaciones futuras. ¿Podrá este trio lograr la unión benefactora?, o ¿entrarán en la ecuación otros factores externos, que nos compliquen el resultado?

¿A diferencia de la exactitud científica de las matemáticas será posible que en

Historia 2+2= 22?.

Eso trataremos de analizar más adelante…      gilbertogutierrez/11/30/2009

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LA SUBLIMACIóN Y LA TERGIVERSACIóN DE LA HISTORIA(I)

LA TERGIVERSAIóN DE LA  HISTORIA(III): ¿2+2=22?

LA TERGIVERSACIóN Y LA SUBLIMACóN DE LA HISTORIA ( IV )

 

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