Páginas del Diario de un Balsero en Guantánamo (parte III)

A 20 Años del Exodo de Balseros de 1994

Esta es la tercera publicación de algunas de las páginas del diario que escribí entre Agosto de 1994 y Octubre de 1995 en Guantánamo Bay, Cuba. Cuando las escribía no imaginaba que aún me quedaba casi un año completo en la base. Debo aclarar que en estas páginas hay referencias un tanto sexuales y palabras que en otro contexto podrían ser vulgares, pero eran parte de nuestra vida cotidiana dentro del campamento y de la cultura cuasi marginal en la que nos hemos sumido los cubanos desde que la revolución del tirano Fidel Castro eliminó, con su involución, la decencia y la civilidad que hace mejores a los seres humanos. Hace 20 años los balseros que llegamos a los Estados Unidos hablábamos rústicamente, con toda seguridad ya no somos los mismos y hoy hemos adquirido mayor educación y cultura, elementos imprescindibles para algún día ayudar a reconstruir a Cuba de las ruinas en que se ha hundido.

By Gilberto Gutierrez/1994 © elbalserosuicida © 2014

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Sábado, 15 de Octubre de 1994

Pasé una noche terrible. Me desperté una y otra vez. Pensé que me estallaría la cabeza, anoche le decía a Leo y a Hilder, al visitarlos, que me debía dar un derrame cerebral en cualquier momento, que sentía que se me fundía la cabeza como si fuera metal líquido al rojo vivo, derretido, se me estaba derritiendo el güiro.

En la noche no podía dormir. Tuve   pesadillas toda la noche, me despertaba una y otra vez con dolores horribles en la cabeza, creo que tuve fiebres altas y solo atinaba a ponerme almohadillas de olor húmedas y servilletas mojadas en la frente, me tomé no sé cuántos “tylenoles”. Una y otra vez. A las 5 y 30 am ya no podía seguir acostado, me fui a las duchas y me “soné” un baño de agua helada, me tomé dos tylenoles más, con un jugo de lata (mamá de latoncito), me lavé la boca y vine a la iglesia a escribir todo lo del Viernes y la parte que me faltaba del Jueves. Los teléfonos se llenaron en la mañana, la gente llama a sus familiares para confirmar las habladurías y los chismes de radio bemba.

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Ayer, tarde en la noche, después de una de las noticias, acostado en mi catre, vi en una tent de al lado, proyectada contra la lona, las sombras chinescas de un marine que fumaba y platicaba con el negro cubano que ya le había “tumbado”, una camisa y gorra de camuflaje (este es el negro que estaba encima de la tarima con su uniforme y short blanco y que los que no veían el short suponían que también era un marine), las sombras se reían, fumaban y “echaron un pulso”. Fue una escena interesante en la madrugada, un balsero y un marine, amigos, hermanos, como para un plano de un film.

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Lunes 17 de Oct de 1994.

El Sábado, después de escribir en la iglesia, me fui a la cabaña, desayuné y me di otro baño en las duchas. Volví a acostarme y permanecí así casi todo el día. Los dolores de cabeza en el lado derecho no se me quitaban y se incrementaban más y más, los ojos inyectados en sangre me latían y lloraban y los tylenol no me servían de nada, estaba como loco.

En la tarde me di otro baño y en la noche ya no podía soportar aquello, estuve todo el día llorando y rabiando, los dolores no me habían dejado dormir ni descansar la noche anterior y todo ese día, me quería morir. Los negrones del “Equipo” desfilaron por la cabaña con el socio que se parece al Piero y se quisieron hacer una foto conmigo. No entendí el por qué, no pensaba morirme ni era un tipo famoso como para que me cogieran de suvenir, pero al final eran mis socios y salí con un trapo en la cabeza a tirarme la bendita foto. Le dije a Etheniel que me consiguieran una copia de la foto a como diera lugar. Junto a ellos y con el trapo en la cabeza, apretándome el güiro que se me quería reventar, parecía un fascineroso.

photo de la agina 178 para el balserosuicidawatermark

Como a las 9 de la noche me fui a ver a Bacán y a Hilder. Después fui a ver al médico (el enfermero del campo). Me dijo que si en la madrugada me sentía mal que lo fuera a ver para hacer fuerza y que me llevaran al hospital.

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Yo estaba decidido a ir al hospital de cualquier forma. Quería que me investigaran, pues realmente ya estaba preocupado. El dolor me cogía la sien derecha, el ojo derecho y me bajaba al maxilar superior, la dentadura de arriba me dolía y constantemente tenía que apretarme todos esos lugares. Parece que el catarro que tenía no lo brincaba un chivo, era terrible.

Hablé con Hilder y trazamos un plan: El iría a buscar al matasanos y le diría que me había desmayado y perdido la visión del ojo derecho. Así, se fue y me acosté en su catre con servilletas húmedas en el ojo derecho y la frente. Llegó el enfermero de la H-7 y le “filmé” una película completa. Dijo de ir para llevarme al hospital y comenzamos a caminar hacia la puerta. Hilder me apoyaba.

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Llegando a los Teléfonos siento que Hilder dice:

-¡Cuidado, Cuidado! ¡Ayúdenme! -Y hace por cargarme. Yo de imbécil no entendí y me doy cuenta tarde que lo que él quería era coger un premio OSCAR y filmar más metraje del que habíamos acordado, pero me costaba creer aquello y le decía:

-¡No jodas, no jodas coño! – y me aguantaba fuerte, tratando de resistirme a lo que me parecía un poco tonto, y él batallando por cargarme, hasta que me doy cuenta que lo que tenía era un bulto de gente alrededor, echándose aquel PLAY. No tuve mas opcion que dejarlo hacer su papel y el gigantón de 6 pies me cargó en sus brazos como una novia recién casada.

El veterinario que iba delante se estaba virando a ver qué pasaba, y creo que ni se dió cuenta. La gente miraba y Hilder, en un susurro, me dijo refiriéndose al matasanos que iba delante con un pasito apurado y medio jorobado:

-¡Parece que acaban de partirle el culo, mira como camina…!

Casi me arrastro de la risa entre mi dolor de cabeza, que no era para armar tal teatro y lo que me dice Hilder del caminadito sospechoso del médico, tenía que apretar las mandíbulas para no reírme y respirar fuerte y seguido, resoplando para no delatarme con una carcajada y a todas estas iba cargado en brazos de Hilder como una doncella.

Al llegar a la puerta el MP no tenía radio y voceó a los otros MP de la garita, mientras unos negrones de la tent de Sivito me preguntaron:

-¡Periodista!, ¿qué le pasa?

Yo: la mano en la cabeza, los ojos entrecerrados para no ver o no delatar la actuación con la mirada de relajo y aguantando la risa, no respondí absolutamente nada y Hilder les dijo que me había desmayado.

El MP le preguntó en español y Hilder parece que en la emoción y concentración de su personaje, luchando por su OSCAR al mejor papel masculino, no se dio cuenta y pensó que el MP le estaba hablando en inglés con lo que hizo una pantomima, un gesto con la cabeza, los ojos virados en blanco tratando de explicar un desmayo, muy teatral que casi me da más risa, pues lo estaba observando con los ojos entreabiertos.

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Días antes se había creado un problema, pues los guardias al ver a un Epiléptico creyeron que estaba “filmando”, pues ya estaban cansados de las mentiras de los balseros que constantemente se hacían los enfermos con tal de ir a coger un poco de aire acondicionado al hospital. Está vez el tipo tenía un ataque real de epilepsia y ellos lo dejaron y le decían que se levantara mientras el balsero se retorcía, temblequeaba, hasta que comenzaba a echar espuma por la boca (algunos dicen que fue un bajón de presión, no estoy seguro). El tipo dicen que estaba grave y C.Puig les reclamó y un guardia asustado quiso quitarse responsabilidad diciendo que él había dicho que lo pusieran en la sombra mientras esperaban un carro. Al joderse el tipo y ponerse la cosa bien fea, 4 cubanos tuvieron que cargar con el catre con el tipo arriba y correr hasta el hospitalito. Los cuatro iban corriendo y tropezando y aquello parecía la conga en el velorio de Papa Montero. Parece que esto fue un problema tremendo para los guardias y la comandancia, algunos decían que el tipo se había “ñanpia’o”.

A mí los guardias me atendieron enseguida y venían como 4 o 6 a ver qué pasaba. Hilder me apoyaba, los guardias me preguntaban:

-¿Comiste?, ¿Diabetes?, ¿Epiléptico?, ¿etc?, y yo a todo: -No, No, No.

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Al final me tomaron nombre y número y me señalaron a un Jeep (HUMVEE), donde fui y me senté. Todo el tiempo me apretaba la cara derecha y me tapaba todo ese lado, que realmente se me quería reventar. Pero a la vez tenía tremendas ganas de reírme por todo el descaro aquel.

Los “negrones” del “Equipo”, los de la tent de Silvio, me dijeron también que yo estaba blanco. Casi se me sale la risa y me entraron ganas de decirles: “y ustedes están negros”, pero no podía echar a perder aquel largometraje

En fin, el Jeep, todoterreno, me sacó del campo entre la mirada de cientos que yo no miré abiertamente para no soltarles una carcajada. Me tapaba cara y boca y aguantaba, pues había logrado engañar a todos con el desmayo inventado de Hilder. Si no era así hubiera tenido que sonarme otra vez la interminable cola que nunca se acababa y pasar otra noche de insoportable dolor, sin saber si al final podría ir al hospital. Ya llevaba una semana así y temía seguir jodido por no sé cuántos días más.

El Hospital de Campaña con aire acondicionado. Primera vez que veía aquello. Era una de las carpas gigantes de lona con unas entradas flexibles redondas por donde entraban otros tubos flexibles que traían el frio salvador. Los médicos me hicieron entrar y sentarme en una camilla. Vino una doctorcita y me tomó la presión (balsera cubana que me pegó el chocho en la rodilla). La muy hija de puta me calentó que tuve que decirle:

-Así si es riquísimo tener 150 grados de fiebre-, y ella me respondió.

-Bueno, bájate el short que el termómetro que te voy a poner no se pone ni en la axila ni en la boca.

Me lo dijo tan seria que ya me estaba bajando el short cuando se partió de la risa la muy cabrona:

– Estoy jodiendo contigo. –Yo le dije que por ella si me dejaba medir el aceite que a estas alturas aceptaba cualquier cosa y que llevaba no sé qué tiempo con una jevita en la base que se llamaba Manuela Palma y que ya estaba a punto de meterme a maricón.

Ella se partió de la risa y me volvió a pegar el chocho en la rodilla y me dijo:

-No te desesperes que aquí donde menos te imaginas se te aparece una virgen. Abre la boca y métete esto debajo de la lengua…

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Me tomó la temperatura con el termómetro digital debajo de la lengua y se me pegaba y despegaba de la rodilla constantemente, haciendo que la temperatura me subiera más de lo esperado. Entonces me dijo:

-Ok, 300 grados menos los 200 que te pegué yo son 100 grados Fahrenheit, estás vola’o.

-Bueno y si te meto yo el termómetro en la boca no se me bajara la fiebre?

-Mira estate tranquilo que te va a dar una embolia, hoy no es tu día.

La enfermera, doctorcita o lo que fuera, se dió media vuelta y salió meneando las nalgas que estaban aprisionadas por aquel pantalón de camuflaje americano que le quedaba para chuparse los dedos y en mi mente calenturienta mezclé dos de los piropos cubanos: “Si cocinas como caminas te como con ropa y todo, aunque esté una semana cagando trapos.”

Casi todos los cubanos y cubanitas que trabajaban en el hospital tenían pantalón de camuflaje y pullover verde, pero uno, balsero cubano de civil me empezó a interrogar. Tuve que plantarme, porque cuando le dije en un momento que tenía astigmatismo con miopía, ya quería irse por ahí y empezó a despacharme diciendo que todo el asunto era de la vista. Al fin, al yo insistir, me reconoció el ojo derecho con una lupa con luz que me hincaba y molestaba dentro del ojo y el mismo equipo con un cono para revisarme los oídos. Aquí en la base comenzábamos a ver equipos e instrumentos que jamás soñamos ver en la potencia médica del comediante Fidel y que dicen estos “yumas” que son cosa normal en el norte revuelto y brutal. El matasanos me encontró en el oído derecho, obstrucción por cerumen y me mandó un lavado de oído. Una hora estuvo un norteamericano-mejicano en ello hasta que me sacó un taco del oído del tamaño de una de las pipas de agua. Después me revisó a petición mía encías y dientes, hablé con este muchacho (Paquito) largo rato. Le pregunté sobre su profesión y cómo vino de Méjico. Dice que sus padres lo trajeron por la frontera cuando era un chamaquito.

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Cuando el tipo se cansó de hablar conmigo y al ver que habían traído a una balsera de uno de los campamentos de familia ya me iba a eliminar, entonces le tuve que exigir que me pusiera calmante intramuscular. Al ver mi decisión y mi desesperación, parece que se compadeció y el mismo lo hizo. Me injectó un calmante en vena y me mandó Motrín de 800 cc y Sudafed o algo así, un descongestionante para las vías respiratorias.

Había dos doctorcitas USA lindas de verdad que yo vacilaba a cada rato, pues la doctorcita balsera calentona se había desaparecido y no la pude ver más. Me prometí que debía meter otra filmación para tratar de topármela otra día.

Al cabo salí y el médico me dio nota para amigos en Lima. Esperé una hora el Jeep de regreso.

Había una mujer con un niño de un año y medio que me recordó a Fernan, estaba dormidito y ella lo cargaba y lo apapachaba. Me entró una nostalgia tremenda acordándome de los míos. Ella se fue primero y después llegó un JEEP con un balsero y una balsera, el en catre, no se podía levantar. Los USA no hacían nada por levantarlo. La mujer cubana lloraba y suplicaba, Yo ya un poco repuesto le pregunté en mi mal inglés a los greengos porque no hacían nada por ayudar y ellos no me respondían como ignorándome. Entre otro balsero y yo lo bajamos y al cabo los USA lo ayudaron. ¿Por qué demoraron tanto?, ¿para saber si realmente estaba mal?

Después de otra hora con lluvia y viento vino nuestro JEEP con dos USA, (una negrita). Llegamos al campo con lluvia pertinaz. Yo con pullover tipo palestino, ya estaba entero. Me acosté.

Martes 18 de Oct de 1994.

El Domingo 16 de Octubre amanecí mejor, aunque con alguna penita, igual que en la cabezota. Seguí el plan del Motrín de 800 cc y así me metí el día en la cabaña. Salí alguna que otra vez, visité a Hilder y vi a un estafador con tres chapitas y una esponja. Hilder casi quería apostar y yo estuve a punto, pues siempre vi la esponjita.

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El tipo que se parece al Piero y que es socio del equipo no quería que yo apostara y pensé que era la pala del apostador. Realmente yo no quería apostar, pero Hilder tenía un pullover y pensaba que como yo veía la esponjita íbamos a ganar, el estafador quería apostar un pullover contra el mío. El socio que no quería que yo apostara era también estafador en Cuba. El Lunes 17 por la tarde me llamó y me mostró como era la estafa en Cuba. Se parecía a Piero un mundo, pero más lindo y mira que el Piero es feo, se llama Driani. El Domingo a la tarde (2pm) vinieron dos mujeres de la Cruz Roja Americana con telegramas, mi nombre no estaba en la lista en el mural.

El Sábado 15 de OCT en la tarde, algarabía en el campo November donde están los que van para Cuba.

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Dice Peter el Teacher que en la noche un guardia que hablaba con él escuchó en la radio que habían escapado algunos para Cuba. Las noticias de nosotros son alentadoras, ya no se habla de regresar a Cuba. Las noticias de los que quieren regresar son desesperantes, se dice que el maricón de Fidel no quiere masividad, sino que se los devuelvan de 20 en 20. El muy hijo de puta le soltó 20 mil de un palo a los yumas y ahora quiere que se los devuelvan a cuentagotas.

El Domingo 16 en la noche me tiré una foto con el teacher y su amigo Johnny. Espero recuperarla alguna vez. Los MP serían relevados después de tres meses y Roy, Johnny y otros se marchan. El Lunes 17 alguien contó que se habían ido algunos llorando, etc. Escribí algo en la mañana.

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El Domingo anterior escuché con Teacher en la noche, bajo el árbol un poco de rock de los 70 y hablamos con un balsero, más feo que el recoño de su madre, de las melenas de la época, los 15 y los combos que existían en Santiago de las Vegas y toda La Habana. El feo de la melena y del Cotorro, habló de los Pencos y el teacher dijo que él los conoció en Corralillo un Sábado en una de las fiestas de 15. Se habló de la época, los Hippies y la ropa.

El Lunes 17 de Octubre amanecimos con nuevos guardias. Entraron antipáticos, represivos y autoritarios. Ya los ablandaremos poco a poco y van a salir llorando como los otros. Están locos buscando gente para Panamá. Parece que en otros campos nadie quiere ir.

A las 12 pm: Bomba!. Radio Martí dice que Clinton declaró que no estaríamos indefinidamente en los refugios. Esto representa el cambio de posición. Me fui automáticamente a la ducha. El Domingo no me había bañado. Me vestí con short verde nuevo. Hace más de una semana que no lavo. Tengo 2 y medio pullovers sucios y dos shorts sucios también. Debo lavar ya.

 

Si desea leer otras entradas anteriores del Diario de un Balsero en Guantánamo pulse los siguientes enlances:

Paginas del Diario de un Balsero en Guantábano (Parte I)

Paginas del Diario de un Balsero en Guantábano (Parte II)

4 comentarios

  1. Gilbe, estas vola’o. De verdad que te quedo muy bien el diario. El mio es mucho mas breve, pues no di tantos detalles. Te repito, esta muy bueno. Por cierto, me recordaste como hablamos de los Pencos con el tipo al que llamas “mas feo que el recoño de su madre”. Yo tambien lo recuerdo, pero no recuerdo su nombre ni jamas lo he visto aqui en Miami, pues esa cara no se me olvida. Un abrazo,
    Peter el Teacher

    • Peter: Te agradezco enormemente tus letras, Esas paginas nos permiten recordar lo que la memoria no soporta. Leiste las dos primeras partes? He estado publicando algunas paginas sueltas. No todo el diario se puede publicar, hay veces que se repetian los dias y puede ser canson, he escrito en la computadora unas 300 paginas pero aun me faltan otras 300, para despues hacer una seleccion de lo que realmente sirve. Un abrazo y nos llamamos.

  2. Gilbe, anoche estuve en el programa de Maria Elvira, y esta noche estare de nuevo. Quise llamarte pero parece que el telefono que tengo tuyo no esta actualizado. Si tienes todavia el mio llamame cuando quieras para tallar un poco, si no lo tienes dejame saber y te lo doy de nuevo.
    Un abrazo,
    Peter

  3. Me gusto mucho y muy comico sobre todo la parte de la toma de temperatura de la doctorcita calentadora…….

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