Los Peligros del Séptimo Día.

post by Ariel Romero (1/23/2010)

Prohibir al hombre siempre ha traido ,y sobre todo, cuando se prohibe por el solo hecho de ejercer ese poder. No he podido encontrar nada que ejemplifique mejor esto, que este cuento de Enrique Pineda Barnet.

Expulsión de Adan y Eva del Paraiso por desobedecer a Dios, Michelangelo, Capilla Sixtina (1508-1512)

LOS PELIGROS DEL SEPTIMO DIA

El Señor se sentó a descansar, pero se quedó dormido, y ocurrió que todo lo realizado estuvo a punto de venirse abajo.

En el principio había creado los techos y los pisos, pero estaban en tinieblas, y Él hizo la luz, la expansión, las aguas y la tierra. Y un jardín que produjo árboles y frutos. Y lumbreras para alumbrar y guiar. Y lo llenó todo de animales. Y dijo: “Hagamos el hombre a nuestra imagen, para que señoree”, y crió al varón y  la hembra, para fructificar y multiplicar, y les dió el  Paradiso, y cuanto era imaginable para comer. Y reposó, -no sin antes bendecirlo todo-. Pero se le ocurrió prohibir

Y nada menos que prohibió el Conocimiento. Y, aprovechando la siesta del Señor, el hombre y la mujer probaron del Conocimiento, y se enteraron de las Cuestiones. Pero la Serpiente, que era una insidiosa, engañó al Creador -que no por ser Él mismo dejaba de ser  engañable-,  y le dijo que la pareja había pecado, cuando en realidad se habían iluminado. Y el Señor les condenó a la vergüenza innecesaria y aplicó los castigos que inventó la Serpiente -porque cuando a Dios se le ocurre escuchar a la Serpiente todo se vira patas arriba-. Inventó el dolor, las discriminaciones, el hambre, el sudor, la muerte, – y el Miedo-.

Todo esto le ocurrió al Señor por dormirse sobre los laureles. El Paradiso se volvió un sitio carcomido, todo de caries, bombardeado. Ni un fruto en los árboles ni en las despensas. Ni vestidos ni abrigos para cubrir el pudor inventado con la vergüenza o el frío de la soledad. Fue entonces el reino del dolor, el aparthait, la miseria y el terror.

Pero el Dios no había leído a Bertold Brecht y no entendía la relación entre el bien, el mal, la  necesidad y la satisfacción. Y el hombre se corrompió -ayudado o no por la mujer, pero junto con ella-.

Y el Señor tuvo una revelación: soñó que el sueño podía ser recobrado, que un Paradiso se reconstruye con un mínimo de organización y recursos en un Proyecto de cortos años, que los almacenes y despensas pueden colmarse de hoy para mañana. Pero el sueño revelaba un error trágico:

RESTITUIR LA INOCENCIA, EL ESTADO DE GRACIA INICIAL, LA RAZON PURA, PENSAMIENTO, ACCION Y PALABRA, SIGNIFICARIA OTRO MILENIO, GENERACIONES Y GENERACIONES DE PARADISOS, ARBOLES, HOMBRES Y FRUTOS.

El Poderoso despertó sobresaltado.

Una paloma bajó a susurrar en el oído del Señor la urgencia de una luz para guiar el camino del recobramiento. Él, Dios, de inmediato, ordenó aparecer una estrella encendida.

Pero como el Señor volvía a cabecear, no pudo percatarse de que en dicha lumbrera estaba agazapada la Serpiente.

Y entonces, fue el Diluvio.

Enrique Pineda Barnet

La Habana, enero 6 de l993

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