EL MISTERIO, DEVELADO, DE LOS CUBANOS.

 

 Hay un ejercicio literario que consiste en escribir todo lo contrario de lo que uno piensa, desea, entiende y razona. Es como si lograras escribir lo que no quieres leer.

Esto sirve también  para crearte personajes disímiles y narrar hechos imaginarios, pero no alejados de la realidad. Así mismo este ejercicio permite confrontar tus propias ideas y tratar de encontrar en las ideas contrarias un resquicio de valor, o un ápice de verdad que te permita llegar a la conclusión que no solo la tuya es la real.

Es como el convencimiento que la idea contraria es más valedera que la tuya, es más justa y más noble. Pero esto es solo un ejercicio y la realidad se presenta diferente. Nadie defiende el punto de vista contrario, el hombre lucha por imponer su idea por encima de las de sus congéneres, por imponer su convencimiento, que para ello le costó llegar y transitar veredas y vericuetos.

Los cubanos hemos sido observados por muchos, que coinciden que somos apasionados, engreidos, ilusorios y testarudos, legado ancestral español del que no podemos prescindir. Nos falta quizás entre muchas virtudes, ser menos absolutistas y más abiertos.

Lundy”  photo by Jeffrey Boan/El Nuevo Herald

Esto me lo explicaba el profesor Luis Aguilar León en una conversación que tuvimos en un, ahora  inexistente,  restaurante frente a Casa Juancho en la calle Ocho en plena Pequeña Habana de Miami y del cual no recuerdo el nombre. Allí me citó para invitarme a un Whisky a la Roca, su trago de todas las tardes y convencerme que yo no tenía la razón, en algún tema sobre la historia de Cuba y demostrarme también, que tampoco el la tenía.

Luis Aguilar León falleció hace años  aquí en el exilio y Cuba perdió una de las mentes que podrían ayudar a unir a sus hijos. El tenía una visión universal de la cubanía y sabía expresarlo con dulzura, inteligencia y humor.

Muchos leimos sus escritos, sus artículos y también leimos sus notas en el Nuevo Herald, el presidente Fitzgerald Clinton fue su alumno en Georgetown y muchos cubanos del exilio de una forma u otra conocieron su verbo y su cultura. En ocasiones cuando me dejo arrastrar por la pasión, cuando me ciega la autosuficiencia, la prepotencia y la soberbia, trato de recordar a Luis Aguilar León y un artículo fabuloso que nos dejó para tratar de entendernos a nosotros mismos, para tratar de comprendernos y educarnos, para reirnos y para seguir amándonos. Sólo que Luis, cubano al fin, puede que no haya aquilatado el peligro de esta reseña y haya cometido el error de crear, con una crítica, una alabanza a su propio espíritud nacional, un piropo que exacerba el narcisismo que los cubanos llevamos dentro. Aunque muchos lo leimos, una y otra vez volvemos a hacerlo, en voz alta, con la esperanza que  los extranjeros nos conozcan y que nuestros hijos reafirmen de dónde venimos y hacia donde vamos.

EL PROFETA HABLA DE LOS CUBANOS

por LUIS AGUILAR LEóN.

Desde una roca en el puerto, El Profeta contemplaba la blanca vela de la nave que a su tierra había de llevarlo. Una mezcla de tristeza y alegría inundaba su alma. Por nueve años sus sabias y amorosas palabras se habían derramado sobre la población. Su amor lo ataba a esa gente. Pero el deber lo llamaba a su patria. Había llegado la hora de partir. Atenuaba su melancolía pensando que sus perdurables consejos llenarían el vacío de su ausencia. Entonces un político de Elmira se le acercó y le dijo:

-Maestro, háblanos de los cubanos.

El Profeta recogió en un puño su alba túnica y dijo:

 “Los cubanos están entre vosotros, pero no son de vosotros. No intentéis conocerlos porque su alma vive en el mundo impenetrable del dualismo. Los cubanos beben de una misma copa la alegría y la amargura. Hacen música de su llanto y se ríen con su música. Los cubanos toman en serio los chistes y hacen de todo lo serio un chiste. Y ellos mismos no se conocen.

“Nunca subestiméis a los cubanos. El brazo derecho de San Pedro es cubano, y el mejor consejero del Diablo es también cubano. Cuba no ha dado ni un santo ni un hereje. Pero los cubanos santifican entre los heréticos, y heretizan entre los santos. Su espíritu es universal e irreverente. Los cubanos creen simultáneamente en el Dios de los católicos, en Changó, en la charada y en los horóscopos. Tratan a los dioses de tú y se burlan de los ritos religiosos. Dicen que no creen en nadie, y creen en todo. Y ni renuncian a sus ilusiones, ni aprenden de las desilusiones.

“No discutáis con ellos jamás. Los cubanos nacen con sabiduría inmanente. No necesitan leer, todo lo saben. No necesitan viajar, todo lo han visto. Los cubanos son el pueblo elegido… de ellos mismos. Y se pasean entre los demás pueblos como el espíritu se pasea sobre las aguas.

“Los cubanos se caracterizan individualmente por su simpatía e inteligencia, y en grupo por su gritería y apasionamiento. Cada uno de ellos lleva la chispa del genio, y los genios no se llevan bien entre sí. De aquí que reunir a los cubanos es fácil, unirlos imposible. Un cubano es capaz de lograr todo en este mundo menos el aplauso de otros cubanos.

“No les habléis de lógica. La lógica implica razonamiento y mesura, y los cubanos son hiperbólicos y desmesurados. Si os invitan a un restaurante, os invitan a comer no al mejor restaurante del pueblo, sino ‘al mejor restaurante del mundo’. Cuando discuten, no dicen ‘no estoy de acuerdo con usted’, dicen ‘usted está completa y totalmente equivocado’.

“Tienen una tendencia antropofágica:  ‘Se la comió’ es una expresión de admiración;  ‘comerse un cable’,  señal de situación crítica, y llamarle a alguien ‘comedor de excrementos’ es su más usual y lacerante insulto. Tienen voluntad piromaniaca: ‘ser la candela’ es ser cumbre.

Y aman tanto la contradicción que llaman a las mujeres hermosas ‘monstruos’ y a los eruditos ‘bárbaros’; y cuando se les pide un favor no dicen ‘sí’ o ‘no’, sino que dicen ‘sí, como que no’.

“Los cubanos intuyen las soluciones aun antes de conocer los problemas. De ahí que para ellos ‘nunca hay problema’. Y se sienten tan grandes que a todo el mundo le dicen ‘chico’. Pero ellos no se achican ante nadie. Si se les lleva al estudio de un famoso pintor, se limitan a comentar: ‘a mí no me dio por pintar’. Y van a los médicos no a preguntarles, sino a decirles lo que tienen.

“Usan los diminutivos con ternura, pero también con voluntad de reducir al prójimo. Piden un favorcito; ofrecen una tacita de café; visitan por un ratico, y de los postres sólo aceptan un pedacitico. Pero también a quien se compra una mansión le celebran la casita que adquirió, o el carrito que tiene a quien se compró un coche de lujo.

“Cuando visité su isla me admiraba su sabiduría instantánea y colectiva. Cualquier cubano se consideraba capaz de liquidar al comunismo o al capitalismo, enderezar a la América Latina, erradicar el hambre en África y ayudar a los Estados Unidos a ser una potencia mundial. Y se asombran de que las demás gentes no comprendan cuán sencillas y evidentes son sus fórmulas. Así, viven entre ustedes, y no acaban de entender por qué ustedes no hablan como ellos”.

Había llegado la nave al muelle. Alrededor del Profeta se arremolinaba la multitud transida de dolor. El Profeta tornose hacia ella como queriendo hablar, pero la emoción le ahogaba la voz. Hubo un largo minuto de conmovido silencio. Entonces se oyó la imprecación del timonel de la nave:

“Decídase, mi hermano, dese un sabanaso y súbase ya, que ando con el schedul retrasao”.

El Profeta se volvió hacia la multitud, hizo un gesto de resignación y lentamente abordó la cubierta. Acto seguido, el timonel cubano puso proa al horizonte.

“The Bottle” , photo by Gilberto Gutierrez

 

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12 comentarios

  1. […] EL MISTERIO, DEVELADO, DE LOS CUBANOS. […]

  2. Muy bueno Gilbert, yo tambien admiraba mucho a Luis Aguilar Leon, creo que hasta estando en Cuba escuche comentarios suyos en Radio Marti y siempre fue muy interesante lo que decia.

  3. Excelente Gilberto,muchos cubanos lo tendrian que tener al lado de su cama y leerlo todas las noches!

  4. Si, Gilbert, este articulo es una “joyita”, como diriamos nosotros…los cubanos…..Ivan Canas

  5. Muy bueno Balse, ya lo habia leido pero no tenia claro quien lo habia escrito. Gracias por compartirlo. un abrazo.

  6. Es un artículo que se ha pasado mucho de mano en mano, no siempre haciéndole justicia a su autor. Es bueno saber siempre quien escribe algo, es justo que se reconozca al autor, por demás es la información necesaria cuando nos gusta un buen artículo y podemos ampliar buscando otros del mismo escritor y comprobando que es una pluma seria , no improvisada o algo que salió de un golpe de suerte. Conocer al autor de uno u otro artículo permite valorar más la obra y las ideas del escritor y llevarnos una mejor y más rica enseñanza a nuestro cerebro.
    Gracias Belkis

  7. Me alegro de que Gilberto haya publicado este singular artículo que me hace recordar aquello de que “las mejores verdades se disfrazan de chiste, burla o broma”.
    El autor tiene la razón en lo que expone. Y lo expone bien. Pero hay que reconocer que la presentación del artículo también tiene un gran valor literario. Ezequiel Perez Martín
    Nov, 30, 2011

  8. yo por mi parte,no habia tenido el prebilegio de leer este articulo, tan marabilloso , a mi pesar no soy buena para interpretar, algunas palabras de esos grandes, escritores, me gusta leer y si se trata ,de cuba me interesa mas agradecida saludos una cubana ,

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