La Terminal de Omnibus de La Habana


Fuente: CubaNet.

El siguiente artículo fue escrito por Héctor Maceda en 1999 y elbalserosuicida se honra en reproducirlo.

Por: Héctor Fernando Maceda Gutíerrez.

LA HABANA,

– Ubicada en Avenida de Rancho Boyeros y 19 de Mayo, antigua Plaza Cívica, ahora de la Revolución, se encuentra la Terminal de Omnibus de La Habana, la que fue una de las mejores en su género por los requerimientos técnicos y funcionabilidad, ubicación geográfica y diseño, rapidez y puntualidad en los servicios prestados.En 1999 la instalación se muestra en su conjunto muy distante de lo que en realidad fue. Su estado técnico ya no es el mejor.

El servicio prestado a los usuarios no podía ser más infeliz. La compra de boletines se oferta con 30 días de antelación al proyectado viaje, pero los revendedores los tienen para el día a precios entre 5 y 6 veces su valor oficial.

Los horarios de entrada y salida de ómnibus desde, y hacia los diferentes destinos, son demorados durante horas en reiteradas ocasiones. No existe ya el departamento para guardar equipajes por más de 24 horas a los pasajeros. Las interminables colas de la lista de espera, fallos, realizadas por miles de ciudadanos diariamente que hasta hace muy poco tiempo se operaba en la propia terminal; la convertían a los ojos profanos en un campo de refugiados y no en el punto de partida de su gran aventura por carretera.

Los servicios higiénico-sanitarios con su ausencia de agua en retretes y grifos en los lavamanos, así como pobre iluminación, dejan mucho que desear.

Su Bar Restaurante, que se nombraba Club 6, hermoso y apacible rincón de solaz para visitantes y usuarios en el que se disfrutaba de un trato familiar y esmerado servicio a precios módicos y en moneda nacional, ya no existe, aunque en su lugar han sido creados algunos otros con ofertas gastronómicas variadas en moneda convertible (dólares estadounidenses) y fuera del alcance de la inmensa mayoría de los pasajeros y visitantes nacionales.

Pero profundicemos un poco en su historia y servicios, para adquirir de este modo la dimensión exacta de lo que hemos perdido.

Su construcción comenzó a gestionarse en 1937 por la Asociación Nacional de Porteadores. En 1947, el señor Menelao Mora, por la Cooperativa de Omnibus Aliados (COA), y el señor Rodolfo Antorcha, por los Porteadores, obtuvieron el decreto presidencial a través del Ministro de Comunicaciones.

Esta concesión establecía la gratuidad del servicio tanto para las empresas de transporte como para los viajeros. Otra de sus cláusulas estipulaba que al extinguirse el término de la concesión los terrenos y edificios pasarían al control estatal.

El edificio y terrenos costaron alrededor de dos millones de pesos, entonces equivalente al dólar, pero la inversión total ascendió próxima a los tres millones. La obra fue inaugurada el 9 de junio de 1951.

El edificio central consta de tres niveles. La planta baja ocupa un área destinada para el despacho de boletines, contaba con salas de espera con acondicionador de aire, comedor, bar-restaurante, cafeterías y establecimientos comerciales, amplios y ventilados andenes, depósitos de equipaje e información a usuarios gratuitos.

Las plantas superiores se designaron para las oficinas y otras dependencias. El sótano tiene aún como función el mantenimiento, reparación de vehículos, y construcción de piezas mecánicas menores.

Entre sus ventajas para la época, podemos señalar la regulación lograda en los servicios de transporte, que situaban las salidas y entradas de ómnibus en lugares céntricos y equidistantes de casi todos los municipios habaneros. Gozar de la proximidad a las arterias principales de comunicación en la ciudad, contribuir a la descongestión del tránsito por realizar sus movimientos en forma periférica, proporcionar comodidad a los usuarios por tener locales de espera adecuados y no diseminados por varios puntos de la ciudad, y poseer además servicios de carácter sanitario y atención esmerada a la altura de los que se prestan internacionalmente en instalaciones similares.

Claro que todo cambia, nada permanece estático, y nos alegraría si esto fuese para bien. Hoy sólo se brinda un servicio interprovincial promedio de unas 62 a 65 salidas o entradas de ómnibus diarias, que resuelven el problema de transportación a apenas unos tres mil pasajeros. Su operación es irregular y en ómnibus con muy pocas comodidades para viajes tan distantes.

Anteriormente se prestaba un servicio de inmejorable calidad, regular y especial a 45 mil usuarios, y atendía a no menos de 1,500 salidas o entradas de ómnibus cada 24 horas, con una operatividad profesional cronométrica. Los ómnibus especiales que cubrían las travesías poseían temperatura controlada, servicio de bar, bufett, y baño sanitario.

Antes de 1959 la población fija de la ciudad de La Habana no superaba el millón de habitantes. Actualmente duplica esa cifra. No hemos apreciado en 40 años una sola inversión que permita remodelar la instalación, no ya para mejorar lo logrado antes de 1959 atendiendo al crecimiento demográfico de la capital como sería menester, sino para restablecer el servicio a los niveles que antiguamente se prestaba y, claro está, la culpa de todo la tiene, como es habitual, “el imperialismo norteamericano”.

Y así, con esa teoría tan generalizada, son los demás los culpables de nuestras deficiencias, desgracias e ineptitudes, que ya se han convertido en endémicas.

Bibliografía consultada – Publicaciones nacionales de la época.

5 comentarios

  1. solo quiero acotar algo, mi referencia de la terminal de ómnibus de la habana es de octubre del 2010…
    Le doy la razón en todo menos en que solo se venden alimentos en moneda convertible, hay una pizzería, un restaurante y una cafetería en moneda nacional,
    la calidad de los alimentos debe ser mala pues no consumí nada, y en la cafetería casi lo único que se vende es cafe, pellys, ron y otro tipo de confituras bien caras para los salarios medios…..
    Esto puede haber cambiado y que en febrero del 2010 no exista ningún centro gastronómico en moneda nacional, pero lo dudo, les preguntaré a mis amistades
    Con esto no estoy defendiendo la Revolución ni nada de eso (que si así fuera es mi derecho o mi error légitimos) pero no me gustan esos olvidos involuntarios

  2. La semana pasada un amigo mio que vive en La Habana y viajaba al interior a ver la familia, reservo un pasaje, despues de hacer la cola, debia dejar un documento y retirar el pasaje impreso a la tarde. Dejo la crdencila de la CUJAE, y cual no fue su sorpresa cuando fue a retirarlo pues lo habian emitido a nombre de Jose Antonio Echeverria. Dice mi amigo que no atinaba que hacer, entre la risa y el espanto.

  3. A ese senor que escrivio yo creo es uno de los 75 disidentes que escrivian noticias para radio marti y fueron sancionados en el 2003. Yo solo quiero hacerle a el una pregunta y es que en que anos Omnibus Nacionales ofrecia servicio bufet en sus omnibus como dice el jejeje, eso yo nunca lo he visto en Cuba, MENTIROSO es lo que es. Ademas entre los anos 1975 a 1990 que se cayo el campo socialista europeo esa terminal de omnibus flameaba y muy super servicio que ofrecia con salidas para todo el pais y con guaguas de muy buena calidad y confort que los cubanos recordamos como Los Colmillos Blancos.

    • Roberto el artículo de Hector Maceda es un artículo histórico basado en bibliografía e información histórica aparecidas en Cuba antes de la revolución de 1959, cuando en la prensa cubana publicaban todos los seres humanos de cualquier tendencia política. Maceda se refiere a los años de esplendor de esta terminal que fueron antes de 1959, después de 1959 todo fue declinando hasta el desastre en que se encuntra hoy. La época de los colmillos Blancos fue un periodo de mejoría en el transporte nacional de la revolución, periodo corto que duró lo que un merengue en la puerta de un colegio como se decía en Cuba y cómo todo lo que la revolución trató de hacer que nunca resultó. El período al que se refiere Maceda fue desde su construcción e inauguración hasta que llegó el Coma Andante. Maceda si fue uno de los cubanos presos en la llamada Primavera Negra del 2003, uno de los cubanos que como decía José Martí lleva en si el decoro de muchos hombres, Maceda es de los cubanos libres que ha sido encerrado por sus ideas y por expresar libremente su pensamiento y sus creencias y ese es el decoro que le falta a muchos cubanos.
      Un saludo

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