¡Cómo me fuí en Balsa! ( Tercera Parte)
Carta escrita por GilbertoGutierrez / Noviembre de1994
En medio del mal tiempo y la desesperación, aguantándonos de la armazón de madera de la balsa para no salirnos, avisándonos unos a otros, con gritos, de las olas que se abalanzaban una y otra vez, cansados a más no poder, sentimos una fuerte explosión de una de las cámaras que nos alarmó, otra vez, como nunca antes……..
El mal no era el peor. La Mar embravecida tiró contra el timón del Tareco una de las cámaras que traíamos a remolque. Precisamente la del agua de tomar, única reserva que nos quedaba que, aunque con un sabor a goma y caucho verdaderamente asqueante, nos permitía calmar la sed. La logramos subir a bordo después de mil trabajos y la pasamos al tanque plastico vacío, comprobando que para colmo de males se había contaminado con agua salada. La noche se nos tiró encima más negra de lo que estaba Nadie rema. Discutimos fuerte, la moral está en el piso, es decir, en el agua, las olas revoltosas cada vez más me hacen preocuparme por lo que vendrá. Las dos horas siguientes son insoportables, aguantados de la balsa, mojados y calados de un frio que nos hace temblar. Son las dos de la mañana y no sabemos que nos espera. Nos dormimos, empapados, unos pegados a los otros, unos encima de los otros, sintiendo un frio que te cala los huesos y sintiendo el frio y los temblores de todos, en la terrible madrugada del 21 de agosto. Sin luces de señalización y a la buena de Dios.
Quién despertó a quién, nunca lo sabremos. Amaneció a las 6 y 7 minutos, aún no había sol y no lo habría por un buen tiempo, el cielo estaba nublado con blancos cúmulos que brillaban y molestaban los ojos, estábamos empapados y congelados, adoloridas las espaldas y los brazos, apiñados en la noche unos contra otros, y supercansados. Todos nos habíamos dormido sin saber cuándo ni hacia qué dirección nos había arrastrado la corriente. Discusiones, decidimos remar, ¿hacia dónde?. ¿habíamos recorrido 20 millas o 30?, algunos aseguraron que 40 millas. Discusión sobre el rumbo, El Guille me enfrenta, dice que ahora le toca a él pilotear el Tareco, que debo remar. No me opongo, pero discutimos el rumbo, yo digo que al Noreste, él que al Norte. Decidimos Noreste y le entrego brújula y timón. Remo y remo.
Entonces los hermanos, Frank y Julito gritan: -¡Tiburones!!, Enormes se acercan. Casi brincan fuera del agua. Casi no, ¡brincan! ¡Son delfines!
Tomo fotos de ellos y de nosotros. Vienen detrás nuestro, comiéndose nuestros huevos hervidos, se nos estaban escapando de la balsa, por eso nos persiguen, brincan a nuestro lado. Revisamos las provisiones, los dulces están agrios, los tiramos al mar, a los delfines, hay festín en el agua, nos reimos y los contemplamos.
The Blue Brothers / photo-mirror by FernandoGutierrez
Pan y agua, remo y remo. Sangre en las manos y el sol abrazador que sale y se esconde tras las nubes, nos echamos agua encima, una y otra vez. Altamar profundo y negro mar.
Mal tiempo ¡Olas cada vez mayores! Marejada violenta a las 10 de la mañana, el sol se perdió, las nubes se tiñeron de negro. Negros nubarrones y las olas que alcanzan los 2 metros, haciendo que la balsa suba y se hunda sin parar. Hay mucho viento, las olas se calman un poco y propongo intentar una vez más izar la vela. Frank prueba y desiste, el bamboleo de las olas lo hace muy difícil. Lo intento. Está bien trabada la soga a la polea en lo alto del mástil. Me demoro 15 minutes tirando de la soga, Haciéndole ondas para destrabarla, los pies me duelen enormemete por el efecto de hacer equilibro con las olas, aguantándome del mástil y moviéndome constantemente para no caerme encima de mis compañeros. Los remeros están cabrones, me pelean y me dicen que botemos el tubo, la vela y todo lo que pese. No los oigo. Después de 24 minutos de esfuerzo, que parecían interminables, logré destrabar el cabo en lo alto del tubo galvanizado, logramos izar la vela alegres, alborotados, me siento al timón y aprendo a dirigirla. El viento es favorable y el Tareco avanza rumbo noreste. Ayudamos con los remos, 45 grados en relación con las olas. Remamos suavemente todo lo que queda de la mañana y nos acercamos al mediodía de este segundo día en que estamos a punto de desfayecer.
Una hora más y nos invadió la alegría:
¡Un avión! Rumbo Este, pequeño, serían la 1 de la tarde del 21 de agosto. Le hacemos señales con la vela, la rotamos a babor y a estribor, lo encadilamos con un espejo, Pedribel hace señas con un pullover. Los gritos son enormes y la felicidad indescriptible. El avión gira hacia nosotros, los socios gritan: -¡Nos vieron!, ¡ Nos la ganamos!, ¡ Ya estamos en el Yuma!-, etc, etc. Aparentemente nos filman, nos sobrevuelan más de una vez, nos erizamos y les gritamos, alegres, les hacemos señas de Victoria. La meta apenas a unas 37 horas de haber salido a remo y vela de la islilla. Nos hace cuatro pases. A velocida y altura bien bajas. Nos vió perfectamente a unos 30 metros sobre nuestras cabezas y partió rumbo Oeste.
¡Vivos! / photomix GilbertoGutierrez
Descansamos felices sobre la balsa, por primera vez desde que salimos, no nos mojamos más, tomamos el sol como en la playa, algunos se durmieron plácidamente, disfrutando el meneo de las olas. Pasó una hora. Pasó otra media hora y comenzaron las dudas.
-¡ Coño, cómo se demoran los americanos estos!… ¿Por qué no viene los cabrones estos?…- 2 horas y el sol, rubio, feroz, castigándonos, aumentando su calor, afilando sus rayos. Los ánimos por el suelo, perdón, por las aguas.
-¿Dónde están los hijos de puta estos?,
-¡ Me cago en la madre de los Yumas!,
-¡ Qué se metan la Yuma por el culo!,
–¡Vamos a remar pa’ atrás, coño!.
La situación se puso caliente. Discusiones fuertes, improperios, desacuerdo. Nadie rema. Nadie quiere remar. Desaliento total. El cansancio y la frustración nos desbordaban. La deseperanza, el hambre y la sed.
-Les había advertido esto. Estaba en el Manual de supervivencia del Ejército de los Estados Unidos que les leí en La Habana. “El primero que te ve no es quien te recoge. Te recoge el último que te avisora” Hay que seguir remando-.
La discusión no se detiene, Hay quien en serio propone remar al Sur. De regreso. Les digo que es una locura.
–¿Dónde estamos, a 15 millas, a 25 a 40 ó a 50 millas de Cuba?-.
Nadie puede saberlo, no temos referencias, estamos rodeados de agua, solo tenemos una brújula y un radio faro que me armé con un radiecito Sanyo, traido por cierto desde el mismo Miami por una tía de la Comunidad. . Sólo tenemos la certeza de la dirección que debemos seguir. No sabemos si la deriva nos a tirado al Este o al Oeste. Les digo que suponiendo que estamos a 45 millas, la mitad del camino, es lo mismo remar al Norte que al Sur, matemáticamente hablando, entonces no tiene sentido hacer el mismo esfuerzo para el Sur, hacia la Isla de Alcatráz, pudiendo hacerlo al norte hacia la Tierra de Cockaigne. Esa simple cuenta matemática es la que prevaleció. Hay que remar al Norte.
“–No se puede perder la voluntad de sobrevivir, sólo llevamos dos días, hay que preparase para 9 días”. Es algo que ni yo mismo me creo, si esto fué a los dos días, que ocurrirá a la semana? Serían las 4 de la tarde cuando comenzamos a remar con más fuerza, parecía que el descanso nos repuso lo suficiente para comenzar de nuevo.
Remamos toda la tarde, rumbo Noreste y acordamos que si aparecía otro avión hijo de perra, no nos alegraríamos, nos haríamos los muertos. Remo tarde y noche, otra vez se nos tiró encima, negra e impresionante. La vela ayudaba enormemente. Se sentía como el viento arrastraba a la balsa sobre las olas ayudando a los remos, o eran los remos los que ayudaban al viento?
Hilder seguía mal, pero un poco más repuesto. Yo cambiaba indistintamente mi puesto de piloto con el de remero. Todos aprendieron a dirigir la vela.
Llevábamos 48 horas sobre la balsa, sobre el mar, envueltos en agua. El 21 de Agosto se pegó al 22. Se juntaron los dos días, aunque no lo crean, como a las 12 de la noche. Una noche de verdad, negra, sin estrellas. Un cielo parejamente nublado la oscurecía aún más. También fueron desapareciendo las olas en el inmenso Mar y esa calma se antojaba peligrosa, a pesar que se podía remar como nunca y el viento impulsaba la vela que arrastraba al Tareco formidablemente sobre el plato de agua salada. Al Norte luces, decidimos remar hacia ese horizonte negro, iluminado solamente en esos dos puntos que se movían acercándose a nosotros. Eran barcos. ¿Hacia el más cercano?. Miedo a que venga y nos atropellara, no tenemos luces, no podemos avisar de nuestra presencia. Alejarnos con todas nuestras fuerzas, al Noreste, a toda marcha. Dos horas más y las corrientes se comienzan a poner duras, nos hacen difícil remar. Otro barco. Al Oeste. Seguimos remando al Noreste, extenuados. Son las 2 y 40 de la madrugada. Remamos y remamos y descubrimos otra tormenta que se acerca desde el Norte. Hay negrísimos nubarrones al norte y relámpagos estremecedores que iluminan la terrible oscuridad de la noche. Estamos empapados sobre las aguas y pensamos que un rayo podría hacer un buen asado. Grandísimos y terribles nubarrones negros que se nos acercan cada vez más rápido entre las olas que comienzan a crecer. El miedo nos invadió otra vez, pero no el pánico. El Guille que venía al timón ordenó al Este para huirle. Yo propuse, seguir al Norte, topárnosla y con el favor de Dios, en el cual todos creían fervientemente, excepto yo, nos pasaría por encima y no nos tocaría. Se impuso la voluntad del Señor y tomamos rumbo Este, remando con enorme fuerza y saliendo de la tormenta que nos pasó por el Oeste y se desató con rayos y centellas a nuestras espaldas. A las 3:30 am, siempre por el reloj de Tito, y después que todos, extenuados y cansados, remábamos apenas, divisamos un barco iluminado que parecía enorme, al Noreste y decidimos alcanzarlo. Estaba como cuando nos paramos en el malecón y vemos en el horizonte una luz mediana, pasando. Otra vez las olas habían desaparecido y el mar se mostraba amenazadoramente tranquilo. Remamos entusiasmados durante hora y media hacia el y nos dimos cuenta que era inútil alcanzarlo. Habíamos logrado tenerlo a solo una milla, pero de su posición Noroeste pasó a colocarse al Norte nuestro y aunque remamos sin parar y logramos tenerlo a casi media milla de distancia, la balsa era arrastada, no sabíamos si hacia el propio barco, al Norte o hacia el Este, y pensamos que también el barco navegaba al Este, junto a nosotros y las corrientes nos impedían alcanzarlo más rápido de lo que deseábamos.
A esta hora nos importaba un comino el peligro de una colisión y lo que queríamos era que nos recogieran a como diera lugar, incluso aunque no pudiéramos llegar a tierra, como habíamos oido en el radio y nos llevaran a Guantánamo, impidiéndonos lograr nuestro objetivo. El Tareco se desplazaba totalmente de lado. Era ingobernable. El viento había dejado de soplar y era imposible remar cuando estabamos a escasos 800 metros del enorme barco.
Luces en la Noche Negra / by GilbertoGutierrez( graphic-art-mix )
Era un crucero gigantesco, iluminado, de recreo, bellamente blanco en medio de la noche iluminada por sus luces. La balsa seguía siendo arrastrada hacia el, como hacia el noreste. Sentíamos una descarga musical y gritamos con todas las fuerzas que nos quedaban. Fue en vano le pasamos a unos 200 metros, por estribor, arrastrados de popa a proa y la fuerte corriente nos alejó a una velocidad realmente alarmante. La deriva era intensa y nos llenamos de temor.
Íbamos hacia el este remolcados a toda máquina por La Mar Océana, como le decía Colón. Los bidones de agua estaban vacíos y nueve pedazos de hombre murieron al instante…
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YA ME LO LEI ,,,ESTA INTERESANTE ESA HISTORIA ,ESPERARE CON ANCIAS LA CONTINUATION
Gracias Loli, pronto…
Ya Ariel apúrate en publicar la próxima,porfa trata que sea durante la semana.
Cary: lo siento mucho, no quisiera demorarme tanto, pero tengo poco tiempo para teclear, pero voy a tratar de postear las dos últimas partes lo más pronto posible.
bboooaah, que intriga. Me gusta mucho como cuentas la historia. Gracias.
Bueno, Gilberto, ¿qué te puedo decir, como no sea que tienes atrapados a muchos lectores con esta apasionante historia?
Por cierto, dolorosamente apasionante, porque lo que pasaron ustedes sobre El Tareco, fue una verdadera odisea.
Ahora miramos atrás y se agiganta esa gran verdad de que TRAGEDIA + TIEMPO = COMEDIA.
Esa fórmula no falla.
No se trata de un mero alarde de optimismo, sino de una comprobada realidad.
Las peores tragedias de la vida, cuando les pasan unos cuantos años por encima, se convierten en comedias.
Otro abrazo y entro de nuevo en un compás de espera por el próximo capítulo. Ezequiel Pérez Martín
Gracias Ezequiel y muy de acuerdo con eso, aunque lo peor de todo es no estar conscientes de la propia tragedia y algo así nos pasó como veras en lo que queda de relato, algo así como le pasa a muchos que no están conscientes de su propia desgracia y siguen adelante dándole a los pedales y gritando vivan Fulano y Sutano y por demás que viva también la gobernación. No nos lo advirtió Mañach?
Te felicito Gilberto, eres un excelente narrador. No imaginas lo feliz que me siento solo por estar seco y sentado en una silla que no se bambolea constantemente.
Espero ansioso el próximo capitulo.
Un abrazo, Luis
Maese, por qué no me invitas a mojarnos la garganta con un whiskeycito, que esa si está seca?
Muy interesante toda la historia.
Nosotros tambien nos cruzamos con un crucero y no nos escuchaban. Ya en ese momento creiamos que no alcanzaria el conmbustible para llegar a Estados Unidos.
Gracias por el correo.
Veronica:
Gracias por tu opinión, y muy bueno tu blog, entraremos con más detenimiento.
Saludos
GILBERT ES MUY ESTIMULANTE PODER HACER COMENTARIOS CONTIGO DESPUES DE LA ODISEA QUE VIVIERON
DE VERAS SIEMPRE ESPERO TUS ANECDOTAS Y ME ALEGRA QUE ASI LO HAGAS PARA QUE EL MUNDO ENTERO SEPA TODO LO VIVIDO POR ESTA GENERACION EN EL 94
FELICIDADES A TODOS LOS QUE HAY LOGRADO EL SUENO AMERICANO, EN ESPECIAL A TI Y A UVEN MI HIJO
He llorado me he reido, me he erizado de los pies a la cabeza.” Dios mio ” a pesar del enorme peligro. Soy aventurera y asi era como queria venir, pero nuestro senor no lo permitio. vine en avion.
Isabel: que bueno que te causó diferentes sensaciones, ese es el objetivo, una historia digerible.
Te invitamos a seguir leyendo en elbalserosuicida y puedes visitarnos también en FB, Todos tiene su historia, hasta los que vienen en avión. Un saludo.